Pues nada, ya estamos en casa, el viaje ha salido bien, todo en hora, excepto el atasco tremendo de vuelta del aeropuerto a casa, quizás para recordarnos que ya estamos en Madrid.
El resumen general del viaje es estupendo, nos lo hemos pasado muy bien y todo nos ha salido genial (incluido mi "plan").
Podéis ver el resto de las fotos en http://picasaweb.google.es/asturies/Paris2010?authkey=Gv1sRgCIDyyYCN89vZsgE#
Muchas gracias a todos!!
Un abrazo!
VosotrosSabeisAlgoQueAlmaYaSíQueSabe
sábado, 2 de octubre de 2010
"Poñome Toyo"
Para los no iniciados en la fala "Poñome toyo" = me vuelvo loco... y no, no es que definitivamente haya reconocido mi estado mental, sino que fue la anécdota con la que pasamos el día de ayer. Como se nos olvidó traer cedes para el coche, la mayor parte del tiempo la pasamos escuchando radios francesas, que por supuesto emiten música sobre todo en perfecto francés. Pues ayer cuando estábamos en estas camino del primero de los castillos, concretamente Cheverny, tuvimos un "momento teniente" (ver el hormiguero) con una canción que repetía incesantemente "toyo", "toyo", "toyo" y en una de las estrofas nos pareció entender "Poñome Toyo"... Tocal que tuvimos gilipollez para todo el día y parte del resto... jeje.
En otro orden de cosas, el día amaneció de nuevo lluvioso y frío... o muy frío según se quiera ver, pero como teníamos una tiradita de algo más de una hora hasta el primer castillo no nos molestó mucho. De hecho cuando llegamos paró de llover, con lo que salió a las mil maravillas. Cogimos los tickets y entramos, nos recibe un pequeño camino de gravilla con pequeños campos de cesped, también muy bien cortado, entre la arboleda y a nuestra derecha el majestuoso castillo.

De los que hemos visto es el que más parece un palacio que un castillo, no está en una zona elevada, no tiene foso (al menos no aparentemente, después vimos que por detrás si) y no tiene grandes torres ni partes destacas, es más uniforme. Llegamos a la entrada y comenzamos la visita por el interior, éste castillo es privado, pero está cuidado, casi mimado todo con mucho detalle. De hecho nos sorprende ver como durante la visita hay personal limpiando hasta los soportes de las cintas que te ponen para que no entres donde no puedes entrar :D. Otra curiosidad de estos castillos privados es que suelen tener, además de su árbol genealógico, fotos de la familia actual y éste no podía ser menos. En una de las cómodas había sendas fotos de la familia, además de poder observar en una de las estancias el vestido de novia de la actual esposa del marqués propietario del castillo y alrededores.


Los alrededores eran espectaculares, en cuanto a bellos y, sobre todo , en cuanto a grandes.

Tiene una zona de lagos donde puedes hacer rutas en barca y podías alquilarte coches de golf para ir por las zonas de "jardines" por no decir bosque. como el día no estaba para muchas florituras, decidimos continuar e ir al siguiente y último castillo...
Chambord, Chambord era el último castillo a visitar y vaya si lo fue. Para empezar decir que el GPS nos guiaba hacia un sitio y sin embargo por todos lados veíamos indicaciones del castillo que nos llevaban a otros sitios... estabamos ya mosqueados cuando la voz del GPS nos dijo "A (pausa) 500 (pausa) metros (pausa) gire a la izquierda" y efectivamente había una señal que indicaba Castillo de Chambord. Entramos y depués de unos 500m. vemos una señal que reza "Dominios de Chambord" (en perfecto francés claro). Dominios???... Entramos por una carretera limitada a 60km/h. sin rayas que nos llevaba por los dominios de Chambord, nos pasó una furgoneta como un tiro que nada más pasarnos frenó un montón y puso el intermitente izquiero... coño!! un jabalí en la cuneta. Después de un par de kilómetros llegamos a una zona donde nos dirige a un parking de pago. 45 minutos gratis, 3€ todo el día. Aparcamos y nos acercamos a lo que parece la entrada... Esto es un pueblo!!! Pues si, llegamos a una zona con restaurantes y la venta de tickets y, al fondo, el espectacular castillo de Chambord.

A nuestra izquierda en el medio del prao (pradera para los no iniciados en la fala) el alquiler de bicicletas y de cochecitos de pedales... Decidimos que por ser el último y por ser tan grande vamos a coger las audioguías, porque sino vamos a pasar sin pena ni gloria sin enterarnos de nada. Cogemos los tickets y vamos hacia la entrada. Caminamos por un camino de tierra dejando al lado izquierdo el castillo y a nuestra derecha varias casas bajas típicas y una iglesia.

Por fin llegamos a la entrada del Castillo que tiene como una especie de muralla que en realidad es un edificio de planta baja (de hecho dentro están los baños, las cajas, la boutique, etc. etc.

Frente al castillo unos jardines enormes de verde prao (sobran las traducciones).

Entramos y comenzamos a escuchar la guía, que nos dice que aproximadamente vamos a tardar una hora y media en ver el castillo... Accedemos al vestíbulo de la planta baja del castillo donde está una escalera muy pero que muy peculiar.

La escalera tiene dos entradas en el mismo piso, si dos personas entran en cada una de las entradas y suben a la primera planta a la vez, en ningún momento llegan a pisar los mismos escalones, no se cruzan... Dicen, por esto es bueno cogerse las audioguías, que no se sabe quien fue el arquitecto del castillo, pero se han encontrado varios planos que podrían pertenecer a Leonardo da Vinci que sería el artífice de las escaleras y de otras peculiaridades del castillo. Entorno a la escalera vimos multitud de cosas en las diferencias estancias que visitamos durante las casi 3 horas!!! que estuvimos dentro del castillo. Cuando creiamos que lo habíamos visto todo nos faltaba un ala entera por ver, que de hecho era de las importantes puesto que eran los aposentos del rey. En este castillo, por primera vez, nos "dejaron" subir a las terrazas del mismo, donde se podía admirar la magnitud del castillo y de los terrenos que colindaban.




Otra cosa que nos gustó mucho fueron varias carrozas de caballos de la época que se conservan en la parte inferior del catillo y que se pueden ver a través de varias vitrinas.

Extasiados por la visita, nos fuimos en busca de un sitio donde poder alimentarnos porque eran casi las 15 de la tarde y llevábamos sin comer nada desde el desayuno. Por suerte aquí no cerraban la cocina pronto y pudimos comer un filete con patatas que nos supo a gloria, además de una crep con nutella o helado de vainilla de postre.

Que digo yo que estos franceses se creen que han inventado las crepes... juas y no saben lo que dicen. Lo que ellos llaman crepes en realidad son los "cereixolos" o frixuelos de toda la vida, les ponen un nombre "chick" y ya puedes cobrar 5€ por una!!... Hay que explotar este negocio...
Total que con el estómago lleno y cansados del paseo pagamos el parking y nos fuimos encantados de haber conocido los castillos del Valle del Loira y, en especial, el de Chambord.
Nuestra última parada, antes de llegar a Tours de nuevo, fue Orleans, ciudad situada al norte que seguramente tiene grandes cosas que ver, pero con la paliza que llevábamos en el cuerpo no pudimos más que llegar a la catedral, divisarla desde el exterior, darnos un pequeño paseo y poner pies en polvorosa de nuevo ya teníamos un ratito en coche hasta Tours.
Cuando pusimos la ruta hacia Tours en el GPS y nos dijo amablemente que eran dos horas (evitando peajes) pensamos por un momento el coger la autovía, pero al final decidimos tirar por las nacionales y, si nos cansabamos, buscar la autopista. Al final llegamos a eso de las 20:45 a Tours, todo el tiempo por nacionales y parando un par de veces a estirar las piernas.
Con la satisfacción del "deber" cumplido, planificamos el viaje de hoy, de Tours al aeropuerto de Orly (Paris) para coger el vuelo, con tiempo suficiente para llegar, dejar el coche y embarcar sin prisas. Después a dormir que estamos reventados, ni siquiera vimos las fotos.
En otro orden de cosas, el día amaneció de nuevo lluvioso y frío... o muy frío según se quiera ver, pero como teníamos una tiradita de algo más de una hora hasta el primer castillo no nos molestó mucho. De hecho cuando llegamos paró de llover, con lo que salió a las mil maravillas. Cogimos los tickets y entramos, nos recibe un pequeño camino de gravilla con pequeños campos de cesped, también muy bien cortado, entre la arboleda y a nuestra derecha el majestuoso castillo.
De los que hemos visto es el que más parece un palacio que un castillo, no está en una zona elevada, no tiene foso (al menos no aparentemente, después vimos que por detrás si) y no tiene grandes torres ni partes destacas, es más uniforme. Llegamos a la entrada y comenzamos la visita por el interior, éste castillo es privado, pero está cuidado, casi mimado todo con mucho detalle. De hecho nos sorprende ver como durante la visita hay personal limpiando hasta los soportes de las cintas que te ponen para que no entres donde no puedes entrar :D. Otra curiosidad de estos castillos privados es que suelen tener, además de su árbol genealógico, fotos de la familia actual y éste no podía ser menos. En una de las cómodas había sendas fotos de la familia, además de poder observar en una de las estancias el vestido de novia de la actual esposa del marqués propietario del castillo y alrededores.
Los alrededores eran espectaculares, en cuanto a bellos y, sobre todo , en cuanto a grandes.
Tiene una zona de lagos donde puedes hacer rutas en barca y podías alquilarte coches de golf para ir por las zonas de "jardines" por no decir bosque. como el día no estaba para muchas florituras, decidimos continuar e ir al siguiente y último castillo...
Chambord, Chambord era el último castillo a visitar y vaya si lo fue. Para empezar decir que el GPS nos guiaba hacia un sitio y sin embargo por todos lados veíamos indicaciones del castillo que nos llevaban a otros sitios... estabamos ya mosqueados cuando la voz del GPS nos dijo "A (pausa) 500 (pausa) metros (pausa) gire a la izquierda" y efectivamente había una señal que indicaba Castillo de Chambord. Entramos y depués de unos 500m. vemos una señal que reza "Dominios de Chambord" (en perfecto francés claro). Dominios???... Entramos por una carretera limitada a 60km/h. sin rayas que nos llevaba por los dominios de Chambord, nos pasó una furgoneta como un tiro que nada más pasarnos frenó un montón y puso el intermitente izquiero... coño!! un jabalí en la cuneta. Después de un par de kilómetros llegamos a una zona donde nos dirige a un parking de pago. 45 minutos gratis, 3€ todo el día. Aparcamos y nos acercamos a lo que parece la entrada... Esto es un pueblo!!! Pues si, llegamos a una zona con restaurantes y la venta de tickets y, al fondo, el espectacular castillo de Chambord.
A nuestra izquierda en el medio del prao (pradera para los no iniciados en la fala) el alquiler de bicicletas y de cochecitos de pedales... Decidimos que por ser el último y por ser tan grande vamos a coger las audioguías, porque sino vamos a pasar sin pena ni gloria sin enterarnos de nada. Cogemos los tickets y vamos hacia la entrada. Caminamos por un camino de tierra dejando al lado izquierdo el castillo y a nuestra derecha varias casas bajas típicas y una iglesia.
Por fin llegamos a la entrada del Castillo que tiene como una especie de muralla que en realidad es un edificio de planta baja (de hecho dentro están los baños, las cajas, la boutique, etc. etc.
Frente al castillo unos jardines enormes de verde prao (sobran las traducciones).
Entramos y comenzamos a escuchar la guía, que nos dice que aproximadamente vamos a tardar una hora y media en ver el castillo... Accedemos al vestíbulo de la planta baja del castillo donde está una escalera muy pero que muy peculiar.
La escalera tiene dos entradas en el mismo piso, si dos personas entran en cada una de las entradas y suben a la primera planta a la vez, en ningún momento llegan a pisar los mismos escalones, no se cruzan... Dicen, por esto es bueno cogerse las audioguías, que no se sabe quien fue el arquitecto del castillo, pero se han encontrado varios planos que podrían pertenecer a Leonardo da Vinci que sería el artífice de las escaleras y de otras peculiaridades del castillo. Entorno a la escalera vimos multitud de cosas en las diferencias estancias que visitamos durante las casi 3 horas!!! que estuvimos dentro del castillo. Cuando creiamos que lo habíamos visto todo nos faltaba un ala entera por ver, que de hecho era de las importantes puesto que eran los aposentos del rey. En este castillo, por primera vez, nos "dejaron" subir a las terrazas del mismo, donde se podía admirar la magnitud del castillo y de los terrenos que colindaban.
Otra cosa que nos gustó mucho fueron varias carrozas de caballos de la época que se conservan en la parte inferior del catillo y que se pueden ver a través de varias vitrinas.
Extasiados por la visita, nos fuimos en busca de un sitio donde poder alimentarnos porque eran casi las 15 de la tarde y llevábamos sin comer nada desde el desayuno. Por suerte aquí no cerraban la cocina pronto y pudimos comer un filete con patatas que nos supo a gloria, además de una crep con nutella o helado de vainilla de postre.
Que digo yo que estos franceses se creen que han inventado las crepes... juas y no saben lo que dicen. Lo que ellos llaman crepes en realidad son los "cereixolos" o frixuelos de toda la vida, les ponen un nombre "chick" y ya puedes cobrar 5€ por una!!... Hay que explotar este negocio...
Total que con el estómago lleno y cansados del paseo pagamos el parking y nos fuimos encantados de haber conocido los castillos del Valle del Loira y, en especial, el de Chambord.
Nuestra última parada, antes de llegar a Tours de nuevo, fue Orleans, ciudad situada al norte que seguramente tiene grandes cosas que ver, pero con la paliza que llevábamos en el cuerpo no pudimos más que llegar a la catedral, divisarla desde el exterior, darnos un pequeño paseo y poner pies en polvorosa de nuevo ya teníamos un ratito en coche hasta Tours.
Cuando pusimos la ruta hacia Tours en el GPS y nos dijo amablemente que eran dos horas (evitando peajes) pensamos por un momento el coger la autovía, pero al final decidimos tirar por las nacionales y, si nos cansabamos, buscar la autopista. Al final llegamos a eso de las 20:45 a Tours, todo el tiempo por nacionales y parando un par de veces a estirar las piernas.
Con la satisfacción del "deber" cumplido, planificamos el viaje de hoy, de Tours al aeropuerto de Orly (Paris) para coger el vuelo, con tiempo suficiente para llegar, dejar el coche y embarcar sin prisas. Después a dormir que estamos reventados, ni siquiera vimos las fotos.
lunes, 27 de septiembre de 2010
El viaje se acaba
Mañana volvemos a España, ya hemos visto muchas cosas, aunque no todo lo que queríamos porque es imposible y creo que podemos estar contentos... Sé que me falta la crónica de ayer por completar y la de hoy... pero estamos arrengados y mañana va a ser un día largo. Os prometo acabar los deberes mañana :D
domingo, 26 de septiembre de 2010
Amboisse y los castillos
Ayer era uno de los días 100% de castillos y vaya si lo fue. Salimos por la mañana dirección Amboise, después de echar gasolina en el Carrefour de Tours (para este coche la calidad de la gasolina no nos importa, solo el precio :D) partimos hacia la primera parada. El castillo de Amboise (que creo que se escribe así) que se encuentra en el centro del pueblo con el mismo nombre, después de un par de vueltas y de que el GPS (que ayer tenía el día) nos intentase meter por un par de calles inexistentes y otras tantas que eran dirección prohibida, aparcamos y fuimos pa llá.

La verdad es que los tres que hemos visto hoy son a cual más chulo y bien cuidado. Éste en concreto tiene la peculiaridad de ser el sitio donde fue/está enterrado Leondardo Da Vinci, ya que vivió sus últimos años en este pueblo del Loira y falleció en el castillo. También los edificios que se conservan, son sólo una pequeña parte de lo que era inicialmente, ya que fue derruido. Vamos que en su época debía ser pequeñito... joooooooooe...

"La reina del castillo, ja!!"
Cuando salimos del castillo y tras tomarnos una coca-cola continuamos ruta hacia el siguiente, Chanonceau (o algo). Aquí el GPS de nuevo hizo de las suyas y nos quiso meter por el bosque por una entrada que no existía, que, efectivamente era la parte de atrás del castillo. Llegamos a él y ya vemos que, aparte que el castillo no se ve, hay mucha gente para verlo, cosa que hasta ahora no había sido habitual. También tiene parkings grandes para coches, caravanas, bicis, motos y autobuses, lo que nos lleva a pensar que este algo más conocidillo sí que tiene que ser. Una vez comprada la entrada en una especie de cajero, recorremos un paseo de árboles (la foto está un poco movida...)

Que nos lleva a una amplia "plaza" donde ya se divisa el castillo y los jardines.

El castillo está muy chulo y tiene la peculiaridad de cruzar totalmente el río Cher.

Entre otras cosas vimos las diferentes estancias de los reyes que habían estado allí, las cocinas, etc. Otra cosa curiosa es que, como el castillo cruza el río, en la parte inferior de uno de los arcos cercano a las cocinas, tiene una especie de la pasarela en la que los barcos atracaban y, a través de ella se subían las mercancías a las despensas.
Una vez salimos del castillos, vimos que tenía un restaurante no muy caro y comimos en la terraza. Aunque comimos a toda leche porque el frío ya arreciaba y tenía toda la pinta que iba a ponerse a llover.
Nos dirigimos entonces al último de los castillos que tocaba visitar, Chaumont. Llegamos y, después de las vueltas pertinentes, esta vez no por culpa del GPS sino nuestra que no creíamos que la entrada del castillo fuese aquella, porque no se veía castillo por ningún lado. Por fin aparcamos, cogimos los tickets y a subir al castillo... y subimos, y seguimos subiendo por una rampa que no parecía acabar nunca.

Hasta que finalmente llegamos a una especie de bosque, en el que en su parte derecha se podía medio ver el castillo y todo lo demás estaba lleno de árboles y de cesped meticulosamente cortado.

Raudos y veloces nos dirigimos al castillo, entramos y en unos 45 minutos más o menos estaba visto para sentencia. La verdad es que la diferencia de conservación tanto del exterior como del interior de los castillos de hoy no tiene nada que ver con los del primer día. Todo está mucho más cuidado y explicado, a pesar de que algunos de ellos son privados también.
La idea entonces era darnos la vuelta y dejar el resto para mañana, pero como nos sobraba tiempo nos fuimos hasta Blois donde nos dimos una vuelta y nos tomamos un piscolabis.
Cogimos entonces carretera y manta y volvimos a Tours, como siempre esquivando las autopistas de peaje y volviendo a ver, desde el otro lado del Loira dos de los castillos visitados con una perspectiva la mar de chula.

Una vez en el hotel, esta vez cenamos en él un sabroso lomo, jamón y chorizo español del Carrefour y preparamos la ruta del día siguiente antes de caernos rendidos.
La verdad es que los tres que hemos visto hoy son a cual más chulo y bien cuidado. Éste en concreto tiene la peculiaridad de ser el sitio donde fue/está enterrado Leondardo Da Vinci, ya que vivió sus últimos años en este pueblo del Loira y falleció en el castillo. También los edificios que se conservan, son sólo una pequeña parte de lo que era inicialmente, ya que fue derruido. Vamos que en su época debía ser pequeñito... joooooooooe...
"La reina del castillo, ja!!"
Cuando salimos del castillo y tras tomarnos una coca-cola continuamos ruta hacia el siguiente, Chanonceau (o algo). Aquí el GPS de nuevo hizo de las suyas y nos quiso meter por el bosque por una entrada que no existía, que, efectivamente era la parte de atrás del castillo. Llegamos a él y ya vemos que, aparte que el castillo no se ve, hay mucha gente para verlo, cosa que hasta ahora no había sido habitual. También tiene parkings grandes para coches, caravanas, bicis, motos y autobuses, lo que nos lleva a pensar que este algo más conocidillo sí que tiene que ser. Una vez comprada la entrada en una especie de cajero, recorremos un paseo de árboles (la foto está un poco movida...)
Que nos lleva a una amplia "plaza" donde ya se divisa el castillo y los jardines.
El castillo está muy chulo y tiene la peculiaridad de cruzar totalmente el río Cher.
Entre otras cosas vimos las diferentes estancias de los reyes que habían estado allí, las cocinas, etc. Otra cosa curiosa es que, como el castillo cruza el río, en la parte inferior de uno de los arcos cercano a las cocinas, tiene una especie de la pasarela en la que los barcos atracaban y, a través de ella se subían las mercancías a las despensas.
Una vez salimos del castillos, vimos que tenía un restaurante no muy caro y comimos en la terraza. Aunque comimos a toda leche porque el frío ya arreciaba y tenía toda la pinta que iba a ponerse a llover.
Nos dirigimos entonces al último de los castillos que tocaba visitar, Chaumont. Llegamos y, después de las vueltas pertinentes, esta vez no por culpa del GPS sino nuestra que no creíamos que la entrada del castillo fuese aquella, porque no se veía castillo por ningún lado. Por fin aparcamos, cogimos los tickets y a subir al castillo... y subimos, y seguimos subiendo por una rampa que no parecía acabar nunca.
Hasta que finalmente llegamos a una especie de bosque, en el que en su parte derecha se podía medio ver el castillo y todo lo demás estaba lleno de árboles y de cesped meticulosamente cortado.
Raudos y veloces nos dirigimos al castillo, entramos y en unos 45 minutos más o menos estaba visto para sentencia. La verdad es que la diferencia de conservación tanto del exterior como del interior de los castillos de hoy no tiene nada que ver con los del primer día. Todo está mucho más cuidado y explicado, a pesar de que algunos de ellos son privados también.
La idea entonces era darnos la vuelta y dejar el resto para mañana, pero como nos sobraba tiempo nos fuimos hasta Blois donde nos dimos una vuelta y nos tomamos un piscolabis.
Cogimos entonces carretera y manta y volvimos a Tours, como siempre esquivando las autopistas de peaje y volviendo a ver, desde el otro lado del Loira dos de los castillos visitados con una perspectiva la mar de chula.
Una vez en el hotel, esta vez cenamos en él un sabroso lomo, jamón y chorizo español del Carrefour y preparamos la ruta del día siguiente antes de caernos rendidos.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Le mans
Hoy tocaba más visita turística que de castillos aunque al final hemos acabado viendo alguno que otro por fuera porque llegamos ya pasada la hora de cierra o la época :D.
Salimos a eso de las 9:15, dirección Le Mans, como siempre esquivando autopistas de peaje y con la lluvia cayendo de forma ligera. La temperatura ha bajado un montón, el coche está a unos 13º cuando lo arrancamos por la mañana.
Después de unas dos horas de interminables carreteras con rectas laaaaaaaaaaargas largas largas, muy muy aburridas, entramos en Le Mans, desde unos kilómetros atrás se nota que el ambiente "racing" es mayor en esta zona. Mucha moto por la carretera, muchos coches "maqueados" y a toda leche, guardarrailes triples, pianos pintados en la carretera, vayas publicitarias, coño! si esto es un trozo del circuito que es parte de la carretera por la que vamos!! :D, lástima que no esté cerrado al tráfico. Llegamos al centro de Le Mans, aparcamos en un amplio parking delante de la catedral, en el que hay que pagar claro, 2€=1h... vaya robo!. Subimos a la catedral, es enooooooooooorme, pero está en obras y eso la desluce un poco. En la base de la catedral, unos ingleses odiosos con sus ferraris, que encima seguro que no pagaron parking!!

Subimos a la catedral, entramos y había un coro haciendo un ensayo para un concierto. Dimos una pequeña vuelta por donde nos dejaban pasar que era poco, puesto que como he dicho estaba en obras y nos dimos una vuelta por fuera.

Decidimos tomarnos un café porque estábamos "aterecidos" de frío, elegimos un café que estaba en la misma plaza donde debían estar abriendo porque los camareros entraron con nosotros. Una vez tomado el café y entrados en calor, nos dimos un paseo buscando la oficina de información, aunque acabamos encontrando la plaza donde está el monumento a los ganadores de Le Mans. Cada año hacen una placa de bronce con los nombres y las manos de los ganadores de la carrera y la ponen en el suelo de la plaza.

Por fin localizamos la oficina de turismo, nos dan sendos mapas e información en español y continuamos paseo. Comemos un bollo porque estamos muertos de hambre, "recargamos" el ticket del parkímetro y acamos a las 12:30 intentando comer en un sitio porque estamos muertos de frío y no queríamos que nos pasase lo de ayer. El sitio en cuestión lo más que nos pudo ofrecer fue un sandwich mixto con huevo y un poco de agua, a pesar de los esfuerzos de la camarera por hacerse entender y de nosotros por entenderla... y el diccionario en el coche!!. Arrancamos de nuevo decididos a dar un paseo e irnos directamente al circuito de Le Mans a ver qué se cocía y a ver si encontrábamos el museo del automóvil. Después de comernos otro par de bollos porque seguíamos caninos pusimos el gps dirección el circuito. Lo encontramos, por suerte, nos costó un poco llegar al parking pero llegamos. Entramos en el museo mientras entraban coches de calle rotulados con números al circuito... que envidia!!! ¿Le ponemos al fusión un numerito y vemos si cuela?? Va a ser que no. El museo nos gustó bastante, recorre por un lado la historia de la mítica carrera, la de las evoluciones de los coches de calle desde sus inicios hasta la actualidad y por último los modelos que han corrido las 24 h. desde la primera carrera hasta la última. Hay algún coche espectacular...
Antiguos

Modernos

Y sobre todo de carreras

Con unas ganas de quemar rueda tremenda continuamos ruta hacia Le Lude, de aquí improvisamos ruta y fuimos tirando por donde nos parecía pasando por varios castillos que vimos por fuera, unoas ruinas romanas muy "sospechosas" de estar demasiado restauradas, un pueblo en fiestas y finalmente un carrefour donde compramos viandas para rellenar la nevera y poder cenar. Un detalle importante es que en esa ruta desde Le Lude, pasamos por varios pueblos y, a medida que pasaba el tiempo, el hambre iba apretando cada vez más... Creo que fuimos a dar con los únicos pueblos del mundo que no tenían ningún bar, ya no abierto... sino que directamente no lo tenían.
Una vez llegados al hotel, cenamos tranquilamente y realizamos las tareas habituales de planificación de ruta para el día siguiente.
Salimos a eso de las 9:15, dirección Le Mans, como siempre esquivando autopistas de peaje y con la lluvia cayendo de forma ligera. La temperatura ha bajado un montón, el coche está a unos 13º cuando lo arrancamos por la mañana.
Después de unas dos horas de interminables carreteras con rectas laaaaaaaaaaargas largas largas, muy muy aburridas, entramos en Le Mans, desde unos kilómetros atrás se nota que el ambiente "racing" es mayor en esta zona. Mucha moto por la carretera, muchos coches "maqueados" y a toda leche, guardarrailes triples, pianos pintados en la carretera, vayas publicitarias, coño! si esto es un trozo del circuito que es parte de la carretera por la que vamos!! :D, lástima que no esté cerrado al tráfico. Llegamos al centro de Le Mans, aparcamos en un amplio parking delante de la catedral, en el que hay que pagar claro, 2€=1h... vaya robo!. Subimos a la catedral, es enooooooooooorme, pero está en obras y eso la desluce un poco. En la base de la catedral, unos ingleses odiosos con sus ferraris, que encima seguro que no pagaron parking!!
Subimos a la catedral, entramos y había un coro haciendo un ensayo para un concierto. Dimos una pequeña vuelta por donde nos dejaban pasar que era poco, puesto que como he dicho estaba en obras y nos dimos una vuelta por fuera.
Decidimos tomarnos un café porque estábamos "aterecidos" de frío, elegimos un café que estaba en la misma plaza donde debían estar abriendo porque los camareros entraron con nosotros. Una vez tomado el café y entrados en calor, nos dimos un paseo buscando la oficina de información, aunque acabamos encontrando la plaza donde está el monumento a los ganadores de Le Mans. Cada año hacen una placa de bronce con los nombres y las manos de los ganadores de la carrera y la ponen en el suelo de la plaza.
Por fin localizamos la oficina de turismo, nos dan sendos mapas e información en español y continuamos paseo. Comemos un bollo porque estamos muertos de hambre, "recargamos" el ticket del parkímetro y acamos a las 12:30 intentando comer en un sitio porque estamos muertos de frío y no queríamos que nos pasase lo de ayer. El sitio en cuestión lo más que nos pudo ofrecer fue un sandwich mixto con huevo y un poco de agua, a pesar de los esfuerzos de la camarera por hacerse entender y de nosotros por entenderla... y el diccionario en el coche!!. Arrancamos de nuevo decididos a dar un paseo e irnos directamente al circuito de Le Mans a ver qué se cocía y a ver si encontrábamos el museo del automóvil. Después de comernos otro par de bollos porque seguíamos caninos pusimos el gps dirección el circuito. Lo encontramos, por suerte, nos costó un poco llegar al parking pero llegamos. Entramos en el museo mientras entraban coches de calle rotulados con números al circuito... que envidia!!! ¿Le ponemos al fusión un numerito y vemos si cuela?? Va a ser que no. El museo nos gustó bastante, recorre por un lado la historia de la mítica carrera, la de las evoluciones de los coches de calle desde sus inicios hasta la actualidad y por último los modelos que han corrido las 24 h. desde la primera carrera hasta la última. Hay algún coche espectacular...
Antiguos
Modernos
Y sobre todo de carreras
Con unas ganas de quemar rueda tremenda continuamos ruta hacia Le Lude, de aquí improvisamos ruta y fuimos tirando por donde nos parecía pasando por varios castillos que vimos por fuera, unoas ruinas romanas muy "sospechosas" de estar demasiado restauradas, un pueblo en fiestas y finalmente un carrefour donde compramos viandas para rellenar la nevera y poder cenar. Un detalle importante es que en esa ruta desde Le Lude, pasamos por varios pueblos y, a medida que pasaba el tiempo, el hambre iba apretando cada vez más... Creo que fuimos a dar con los únicos pueblos del mundo que no tenían ningún bar, ya no abierto... sino que directamente no lo tenían.
Una vez llegados al hotel, cenamos tranquilamente y realizamos las tareas habituales de planificación de ruta para el día siguiente.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Primera visita a los castillos del Loira
Arrancamos por la mañana con la intención de ver unos 5 castillos, recorriendo en total, en coche, unos 200kms., cosa que a priori podría parecer la mar de factible... pero no. Primero vimos el de Villadry, con unos jardines enormes y muy bien cuidados. Este castillo es privado, cosa que, con la experiencia posterior, es un poco lotería en cuanto al estado que puede tener en su interior. De hecho, si los jardines eran una pasada, el interior que nos mostraron era poco más que un montón de estancias y mobiliario con olor un poco rancio y apariencia "idem".

Estuvimos unas 2h. en este castillo, sólo el paseo por los jardines lleva 3/4 de la visita. Salimos con ganas de tomarnos un algo, nos acercamos al primer chiringo que encontramos, pagamos los 5,60€ de rigor por dos coca colas... de 33cl. y botella de cristal, eso si, y continuamos ruta. La lluvia comenzó a arreciar por primera vez en el día, hasta ahora había "barruzado" nada más un poquito de vez en cuando. Seguimos guiados por el Tom Tom que, esta vez, nos lleva rauda y correctamente hasta el segundo castillo que visitamos, el de Azay le Rideau, que se encuentra en un pequeño pueblo que debe vivir de poco más que el propio castillo.

Este castillo es propiedad del estado, está mejor conservado, por fuera es espectacular, con su foso alrededor y en su interior ya pudimos contemplar estancias más cuidadas y reliquias que realmente lo son :D. Después de una hora de visita, más o menos, salimos decididos a comer a pesar de lo "pronto" que era (las 13 h. aprox).

Dimos un par de vueltas y nos decidimos por un sitio que tenía buena pinta. Nos sentamos, nos trajeron la carta y... todavía no nos han venido a atender... jeje, en realidad al cuarto de hora de que nadie nos hiciese caso y tras ver que otros clientes se habían tenido que levantar a echarle la bronca, nos fuimos con la no menos sana intención de buscar otro sitio donde matar el hambre. Encontramos hasta otros tres, peeeeeeero, en dos de ellos nos dijeron que ya tenían la cocina cerrada (eran ya las ... 13:45!!!!). Por suerte encontramos un pequeño restaurante en el que nos sirvieron un estupendo filete con patatas que nos quitó la hambruna que ya teníamos. Una vez comidos partimos hacia el siguiente destino, el Chateau d'Usse, también llamado el de la Bella Durmiente. Dice la leyenda que el autor del cuento de la Bella Durmiente se basó en ese castillo y en la zona en la que está para escribir el susodicho cuento... Aquí Marta (nuestra voz del Tom Tom) se volvió un poco loca y se empeñó en meternos dentro del castillo por las diferentes puertas de servicio que se encuentran en la parte de atrás de la finca y desde las que no se ve el castillo. Total que de rebote y tras dar la vuelta en un par de sitios en los que la carretera se acababa, llegamos a un cruce donde se nos indicaba la entrada del castillo. Aparcamos, entramos y lo fuimos viendo según el "orden de la visita". La capilla, las cuadras, los jardines, el castillo... De nuevo es un castillo privado y, a pesar de que el edificio es tremendo, de nuevo encontramos fallos en su mantenimiento. Mucho moho, paredes con mal color o con trozos rotos, objetos llenos de polvo o de mierda (con perdón)... en fin que nos defraudó un poco el estado, teniendo en cuenta lo majestuoso de la construcción.

Aún a pesar de todo, tardamos bastante en verlo, salimos más o menos a las 17:00, con lo que se hacía imposible ver nada más, ya que todo cierra a las 18:00 y la última hora de admisión suele ser las 17:00. En fin que decidimos ir a Chinon, pero el gps tenía puesto Chenon así que nos intenta llevar donde no es. Como ya nos habíamos ido mucho, decidimos entrar en Tours con el coche e intentar aparcar por el centro (en lugar de ir andando como el día anterior). Grandísima idea, hasta que llegamos a un atasco tremendo a la entrada del pueblo que nos retiene unos 15 minutos para hacer algo así como un kilómetro... pa esto escapamos de Madrid??
Conseguimos llegar a la plaza principal de Tours y aparcar. Nos damos un paseo, buscamos un sitio donde cenar en la zona de marcha, nos tomamos una copichuela (unos 20cl. de copa, 7€||, encima no tienen ron añejo...), cogemos el coche y pal hotel a planificar el día de mañana.
Una vez planificado, aquí estamos, yo escribiendo este post y Alma durmiendo como un tronco, esperando por su turno pal ordenador... jajaja.
Mañana continuará... Saludos!!
Estuvimos unas 2h. en este castillo, sólo el paseo por los jardines lleva 3/4 de la visita. Salimos con ganas de tomarnos un algo, nos acercamos al primer chiringo que encontramos, pagamos los 5,60€ de rigor por dos coca colas... de 33cl. y botella de cristal, eso si, y continuamos ruta. La lluvia comenzó a arreciar por primera vez en el día, hasta ahora había "barruzado" nada más un poquito de vez en cuando. Seguimos guiados por el Tom Tom que, esta vez, nos lleva rauda y correctamente hasta el segundo castillo que visitamos, el de Azay le Rideau, que se encuentra en un pequeño pueblo que debe vivir de poco más que el propio castillo.
Este castillo es propiedad del estado, está mejor conservado, por fuera es espectacular, con su foso alrededor y en su interior ya pudimos contemplar estancias más cuidadas y reliquias que realmente lo son :D. Después de una hora de visita, más o menos, salimos decididos a comer a pesar de lo "pronto" que era (las 13 h. aprox).
Dimos un par de vueltas y nos decidimos por un sitio que tenía buena pinta. Nos sentamos, nos trajeron la carta y... todavía no nos han venido a atender... jeje, en realidad al cuarto de hora de que nadie nos hiciese caso y tras ver que otros clientes se habían tenido que levantar a echarle la bronca, nos fuimos con la no menos sana intención de buscar otro sitio donde matar el hambre. Encontramos hasta otros tres, peeeeeeero, en dos de ellos nos dijeron que ya tenían la cocina cerrada (eran ya las ... 13:45!!!!). Por suerte encontramos un pequeño restaurante en el que nos sirvieron un estupendo filete con patatas que nos quitó la hambruna que ya teníamos. Una vez comidos partimos hacia el siguiente destino, el Chateau d'Usse, también llamado el de la Bella Durmiente. Dice la leyenda que el autor del cuento de la Bella Durmiente se basó en ese castillo y en la zona en la que está para escribir el susodicho cuento... Aquí Marta (nuestra voz del Tom Tom) se volvió un poco loca y se empeñó en meternos dentro del castillo por las diferentes puertas de servicio que se encuentran en la parte de atrás de la finca y desde las que no se ve el castillo. Total que de rebote y tras dar la vuelta en un par de sitios en los que la carretera se acababa, llegamos a un cruce donde se nos indicaba la entrada del castillo. Aparcamos, entramos y lo fuimos viendo según el "orden de la visita". La capilla, las cuadras, los jardines, el castillo... De nuevo es un castillo privado y, a pesar de que el edificio es tremendo, de nuevo encontramos fallos en su mantenimiento. Mucho moho, paredes con mal color o con trozos rotos, objetos llenos de polvo o de mierda (con perdón)... en fin que nos defraudó un poco el estado, teniendo en cuenta lo majestuoso de la construcción.
Aún a pesar de todo, tardamos bastante en verlo, salimos más o menos a las 17:00, con lo que se hacía imposible ver nada más, ya que todo cierra a las 18:00 y la última hora de admisión suele ser las 17:00. En fin que decidimos ir a Chinon, pero el gps tenía puesto Chenon así que nos intenta llevar donde no es. Como ya nos habíamos ido mucho, decidimos entrar en Tours con el coche e intentar aparcar por el centro (en lugar de ir andando como el día anterior). Grandísima idea, hasta que llegamos a un atasco tremendo a la entrada del pueblo que nos retiene unos 15 minutos para hacer algo así como un kilómetro... pa esto escapamos de Madrid??
Conseguimos llegar a la plaza principal de Tours y aparcar. Nos damos un paseo, buscamos un sitio donde cenar en la zona de marcha, nos tomamos una copichuela (unos 20cl. de copa, 7€||, encima no tienen ron añejo...), cogemos el coche y pal hotel a planificar el día de mañana.
Una vez planificado, aquí estamos, yo escribiendo este post y Alma durmiendo como un tronco, esperando por su turno pal ordenador... jajaja.
Mañana continuará... Saludos!!
De Paris a Tours
Se acabó la visita a Paris y ayer por la mañana cogimos el coche de alquiler (un Ford Fusion 1.4 gasolina que no anda nada y gasta todo lo que no anda) y viajamos esquivando peajes y guiados por el Tom Tom hasta Tours. Pensábamos hacer alguna parada en algún castillo por el camino, pero al final preferimos conocer un poco mejor la que va a ser nuestra ciudad de descanso durante los próximos días a arriesgarnos a llegar tarde y no encontrarnos. Total que llegamos, nos costó un poco encontrar el hotel, pero finalmente lo encontramos y nos aposentamos. Es más nuevo que el de Paris, pero un poco más agobiante y menos preparado. Es también apartahotel, pero le faltan cosas básicas como el lavavajillas (jeje), estropajo, "mistol", cuelgatoallas para el lavabo o soporte para el gel en la ducha. No porque nadie lo haya robado sino porque simplemente nadie lo ha puesto ahí. Una vez aposentados nos fuimos a conocer el centro de Tours, cenar algo y dar un paseo.
Nos tomamos primero una cervezuela en la "Rue de la Nation" y luego buscamos un sitio para cenar enfrente del palacio de justicia. Tours es una ciudad más grande de lo que pensábamos (de hecho es una ciudad y pensábamos que era un pueblo) y tiene mucho movimiento, sobre todo porque debe tener universidad. Cuando nos disponíamos a cenar en una terracita, se puso a llover, primero, y a diluviar, después, así que nos tuvimos que meter en el restaurante de prisa y corriendo. Estábamos bastante cansados así que preparamos la ruta de hoy y nos fuimos pronto a la cama que prometía ser un día largo.
Nos tomamos primero una cervezuela en la "Rue de la Nation" y luego buscamos un sitio para cenar enfrente del palacio de justicia. Tours es una ciudad más grande de lo que pensábamos (de hecho es una ciudad y pensábamos que era un pueblo) y tiene mucho movimiento, sobre todo porque debe tener universidad. Cuando nos disponíamos a cenar en una terracita, se puso a llover, primero, y a diluviar, después, así que nos tuvimos que meter en el restaurante de prisa y corriendo. Estábamos bastante cansados así que preparamos la ruta de hoy y nos fuimos pronto a la cama que prometía ser un día largo.
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