viernes, 24 de septiembre de 2010

Primera visita a los castillos del Loira

Arrancamos por la mañana con la intención de ver unos 5 castillos, recorriendo en total, en coche, unos 200kms., cosa que a priori podría parecer la mar de factible... pero no. Primero vimos el de Villadry, con unos jardines enormes y muy bien cuidados. Este castillo es privado, cosa que, con la experiencia posterior, es un poco lotería en cuanto al estado que puede tener en su interior. De hecho, si los jardines eran una pasada, el interior que nos mostraron era poco más que un montón de estancias y mobiliario con olor un poco rancio y apariencia "idem".


Estuvimos unas 2h. en este castillo, sólo el paseo por los jardines lleva 3/4 de la visita. Salimos con ganas de tomarnos un algo, nos acercamos al primer chiringo que encontramos, pagamos los 5,60€ de rigor por dos coca colas... de 33cl. y botella de cristal, eso si, y continuamos ruta. La lluvia comenzó a arreciar por primera vez en el día, hasta ahora había "barruzado" nada más un poquito de vez en cuando. Seguimos guiados por el Tom Tom que, esta vez, nos lleva rauda y correctamente hasta el segundo castillo que visitamos, el de Azay le Rideau, que se encuentra en un pequeño pueblo que debe vivir de poco más que el propio castillo.


Este castillo es propiedad del estado, está mejor conservado, por fuera es espectacular, con su foso alrededor y en su interior ya pudimos contemplar estancias más cuidadas y reliquias que realmente lo son :D. Después de una hora de visita, más o menos, salimos decididos a comer a pesar de lo "pronto" que era (las 13 h. aprox).



Dimos un par de vueltas y nos decidimos por un sitio que tenía buena pinta. Nos sentamos, nos trajeron la carta y... todavía no nos han venido a atender... jeje, en realidad al cuarto de hora de que nadie nos hiciese caso y tras ver que otros clientes se habían tenido que levantar a echarle la bronca, nos fuimos con la no menos sana intención de buscar otro sitio donde matar el hambre. Encontramos hasta otros tres, peeeeeeero, en dos de ellos nos dijeron que ya tenían la cocina cerrada (eran ya las ... 13:45!!!!). Por suerte encontramos un pequeño restaurante en el que nos sirvieron un estupendo filete con patatas que nos quitó la hambruna que ya teníamos. Una vez comidos partimos hacia el siguiente destino, el Chateau d'Usse, también llamado el de la Bella Durmiente. Dice la leyenda que el autor del cuento de la Bella Durmiente se basó en ese castillo y en la zona en la que está para escribir el susodicho cuento... Aquí Marta (nuestra voz del Tom Tom) se volvió un poco loca y se empeñó en meternos dentro del castillo por las diferentes puertas de servicio que se encuentran en la parte de atrás de la finca y desde las que no se ve el castillo. Total que de rebote y tras dar la vuelta en un par de sitios en los que la carretera se acababa, llegamos a un cruce donde se nos indicaba la entrada del castillo. Aparcamos, entramos y lo fuimos viendo según el "orden de la visita". La capilla, las cuadras, los jardines, el castillo... De nuevo es un castillo privado y, a pesar de que el edificio es tremendo, de nuevo encontramos fallos en su mantenimiento. Mucho moho, paredes con mal color o con trozos rotos, objetos llenos de polvo o de mierda (con perdón)... en fin que nos defraudó un poco el estado, teniendo en cuenta lo majestuoso de la construcción.



Aún a pesar de todo, tardamos bastante en verlo, salimos más o menos a las 17:00, con lo que se hacía imposible ver nada más, ya que todo cierra a las 18:00 y la última hora de admisión suele ser las 17:00. En fin que decidimos ir a Chinon, pero el gps tenía puesto Chenon así que nos intenta llevar donde no es. Como ya nos habíamos ido mucho, decidimos entrar en Tours con el coche e intentar aparcar por el centro (en lugar de ir andando como el día anterior). Grandísima idea, hasta que llegamos a un atasco tremendo a la entrada del pueblo que nos retiene unos 15 minutos para hacer algo así como un kilómetro... pa esto escapamos de Madrid??
Conseguimos llegar a la plaza principal de Tours y aparcar. Nos damos un paseo, buscamos un sitio donde cenar en la zona de marcha, nos tomamos una copichuela (unos 20cl. de copa, 7€||, encima no tienen ron añejo...), cogemos el coche y pal hotel a planificar el día de mañana.
Una vez planificado, aquí estamos, yo escribiendo este post y Alma durmiendo como un tronco, esperando por su turno pal ordenador... jajaja.

Mañana continuará... Saludos!!

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