PPues llegamos al tercer día en Paris, nos lo vamos a tomar con más relax, para no acabar reventaos durmiéndonos a las 8 de la noche por los rincones. Nos levantamos más tarde y vamos a ver el "sacre cour" que está aqui al lado. Cogemos un teleférico para subir, ya hay cola por supuesto. Esto de Paris y la gente es exagerado, vayas a donde vayas hay gente y hay que esperar cola para ir a los sitios. Total que en la basílica del sacre cour están dando misa, así que hay que ir con mucho cuidadito de no hacer ruido. Salimos de la basílica y nos damos una vuelta alrededor, pensabamos que en la "loma" solo estaba la susodicha basílica, pero no, hay de todo, es un barrio de artistas, hay mucha gente en la calle, pintando, haciendo recortes de siluetas, muchos bohemios y, por supuesto, mucho turista como nosotros con la cámara en ristre fotografiando de todo y dejándose engañar por los "artistas" :D. Descubrimos que el museo sobre Dalí que habíamos visto anunciado estaba allí, así que fuimos a verlo. Una vez nuestro Paris Museum pass nos libró de pagar y estuvimos un rato admirando réplicas de las obras de Dalí y algunas fotos y entrevistas suyas bastante curiosas e interesantes. De ahí nos volvimos a bajar al hotel, nos libramos de trastos y salimos a comer por la zona. Después de un rato dando vueltas, nos sentamos en una de esas terrazas mirando al público para comer. La verdad es que nos hemos acostumbrado ya a esto y es mucho mejor que ver la tele :D. Una vez comidos nos vamos al hotel a cambiarnos de ropa, puesto que la idea es estar hasta "tarde" por la zona de los campos Elíseos y ya refrescará para esas horas. Con todo el petate en ristre y con un calor bastante majo cogemos de nuevo metro y autobús y nos plantamos en el puente de'l Alma, famoso, además de por su nombre y su belleza, porque en el túnel que pasa por debajo es donde se mató Lady Di. Aquí la idea era ver un museo dedicado a las Catacumbas de Paris y a su gestión del agua. Si tenéis algún enemigo al que queráis muy poco, o a alguien a quien queráis putear, es el sitio perfecto. Se llama Musée des Egouts de Paris y la traducción sería más o menos Museo de las alcantarillas de Paris. Bien pues en realidad no es un museo, son varias galerías de las propias alcantarillas que se han acondicionado para que te des un paseo y te expliquen el funcionamiento. Por supuesto siguen funcionando con lo que hay ciertas zonas en las que el olor es realmente insoportable. Seguramente la historia es muy interesante, pero no hay quien pare. Total que salimos escopeteados y buscamos un autobús que cogernos para ir al arco del triunfo y hacer el último tramo del autobús turístico que no habíamos hecho el día anterior hasta la Torre Eiffel. Como había mucho movimiento nos decidimos a dar un paseo por la Rue dels Champs Elysees (si es que se escribe así). Es una avenida muy ancha, una de las principales de Paris, donde hay muchísimas tiendas de marcas conocidas de ropa, joyas, relojes, bancos internacionales, etc., etc. Con unos precios... que te puede dar algo. Mucho pijo, ufff, muchísimo pijo y, lo más alucinante, todas las tiendas tienen un puerta como si fuese una discoteca y en la tienda de Louis Vouton había cola!!! jaja. Estos Franceses están locos!. Bueno, cuando nos cansamos de andar y nos clavaron más de 5€ en el mcdonalds por dos coca-colas nos cogimos el autobús dirección Trocádero. Estuvimos un rato allí parados y finalmente llegamos a la Torre. Como eran las 19:00 y teníamos hora para las 21:00 para subir a la Torre Eiffel, nos fuimos a buscar un sitio para cenar algo y no morirnos de hambre por ahi :D. Encontramos un sitio muy majo, con un camarero que hablaba un poco de español y, por supuesto, mirando al tendido. Una vez alimentados, nos dimos un paseillo por la parte de abajo de la torre. Hay una cantidad ingente de "piratas" vendiendote réplicas de torres Eiffeles, botellas de agua y todo tipo de inventos estúpidos. También están los que te injertan directamente la rosa en la mano o en la cara por si la quieres... En fin que una vez preguntado con cuanta antelación teníamos que estar para subir por el acceso de "no tienes que hacer cola porque has sido previsor y has comprado la entrada por Internet" y los susodichos paseos.. llega la hora y entramos. Bien es cierto que la única cola que te saltas es la de entrar porque luego en los ascensores te toca esperar como el que más. Subimos al segundo piso de la torre, hacemos un par de fotos y nos ponemos en la cola para subir a la tercera (la más alta). Al fin conseguimos llegar arriba, es un sitio pequeño, tiene dos plantas una protegida por cristaleras y otra por rejas. Hay un minibar en el que una copa de champán cuesta 10€ si es del malo y 15 si es del otro... menos mal que no tenemos sed... jajaja. Las vistas son espectaculares, aún a pesar de ser de noche, la ciudad de París se ve inmensa y es alucinante ver como continuamente saltan flashes de cámaras desde todos lados. Después de un rato nos bajamos, sufriendo las colas pertinentes para coger los ascensores, paramos en la segunda planta, unas afotos, un par de paseos y le pedimos a un japonés que nos haga una foto. Muy simpático el tío nos la hace... se va y vemos que se ha acabado la batería a la cámara... cagon tó! no ha salido... ahora nos da vergüenza pedirle al japones que nos haga otra... que pena.
Bajamos definitivamente, decidimos irnos por Trocádero para el hotel y coger ahí el metro, nos sentamos en la plaza para ver cómo se encienden las luces de la torre a las 23:00, unas cuantas fotos y ale a coger el metro.
Llegamos arrengados, una vez más al hotel, a dormir que mañana será otro día y es el último completo en París...
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